La tecnología nos facilita el trabajo y, sobre todo, debe aportarnos seguridad.
Si comprendemos este principio como un objetivo, no deberíamos temer que los avances tecnológicos formen parte natural de los procesos de toma de decisiones.
En el ámbito de los bomberos forestales, nos enfrentamos a escenarios cada vez más complejos. Los incendios forestales y las emergencias en entornos naturales están alcanzando niveles de intensidad sin precedentes, afectando tanto a poblaciones como a grandes extensiones de territorio.
En España, durante 2025, el fuego ha arrasado más de 350.000 hectáreas, con 65 grandes incendios (fuente:
educación forestal) registrados y una oleada de simultaneidad en el mes de agosto que dificultó enormemente las labores de estabilización y control de los incendios que ocurrieron.